Actividad No. 3 El Renacimiento
Cuestionario
1.
Plantea
el contexto histórico-cultural y características del renacimiento
2.
Explica
los postulados de la corriente del humanismo renacentista, La crítica y el
pensamiento científico
3.
Escribe
en el cuadro la idea principal de los siguientes libros de autores
renacentistas.
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libros
de autores renacentistas |
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El Príncipe / Nicolás
Maquiavelo |
Elogio a la Locura /
Erasmo de Rotterdam |
La Utopía / Tomas Moro |
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1. Destaca autores y aspectos más relevantes en literatura.
Arquitectura, escultura y pintura
5. De acuerdo con lo observado en el video 1: "Divina Comedia" de Dante Alighieri, escribe en el blog tu opinión sobre el cielo, el purgatorio y el infierno.
Desde finales del siglo XIV y
principios del siglo XV, las ciudades Estado italianas como Florencia, Milán, Venecia y Roma, y los
países bajos, Holanda y Bélgica, experimentaron un florecimiento en las
artes, la literatura y la ciencia. Este movimiento cultural conocido como el Renacimiento, fue impulsado por un
gran número de eruditos, escritores y artistas, quienes renovaron el arte y las
ideas medievales, retomando elementos de la Antigüedad clásica, para formar una
cultura fundamentada más en aspectos intelectuales y artísticos, que políticos
o religiosos, con nuevos elementos como el
individualismo, el realismo y el surgimiento de la modernidad.
La importancia de las ciudades
Este fue un movimiento fundamentalmente
urbano que se desarrolló gracias al auge comercial de las ciudades-Estado
italianas y las ciudades holandesas. Los ideales caballerescos y rurales
característicos de la Edad Media dieron paso a sentimientos y formas de actuar
más vinculados a las actividades urbanas y burguesas. Los comerciantes se
comunicaban en su propia lengua, restando importancia al latín. Cada ciudad se
enorgullecía de su progreso y exaltaba sus riquezas, además de que tenía un
sistema de autogobierno bien desarrollado que le permitía impulsar a los nuevos
artistas y pensadores.
Regreso a los clásicos
Los hombres del Renacimiento
rescataron las formas y la cultura clásica
grecorromana, que consideraban superior a la “edad oscura” medieval,
estudiando y asimilando sus modelos en las artes y la literatura, adaptándolos
a sus principios cristianos e intentando superar los logros de la Antigüedad.
Gracias a que en Italia se conservaban importantes legados romanos, y con la
llegada de eruditos griegos expulsados del Imperio bizantino por los turcos, se
recuperaron importantes obras y se rescató el
latín clásico y el griego.
En la arquitectura se tomaron las
formas clásicas, desde las plantas bajas circulares hasta los detalles
ornamentales, especialmente el uso de las columnas dóricas, jónicas y
corintias, con sus correspondientes frisos y cornisas. Además se adaptó el
sistema de proporciones utilizado en las construcciones. En la escultura se
siguieron los modelos clásicos, como los bustos, los monumentos ecuestres y los
temas de la mitología. En la pintura seguían las formas y poses al estilo de
las esculturas, y surgió el retrato como género independiente, el cual solía
pintarse de perfil, a la manera de los emperadores que aparecían en las monedas
romanas
El Humanismo
En el Renacimiento surgió una
corriente de pensamiento llamada el Humanismo,
la cual ubicó al hombre en el centro del universo y del conocimiento, es decir,
privilegió el antropocentrismo sobre
el teocentrismo medieval. Las disciplinas humanistas fueron la gramática, la retórica, la poética, la historia y la filosofía moral, pues se consideraba que con el estudio del
lenguaje y la ética se lograba perfeccionar al hombre. Se enseñaba a los
alumnos a hablar, leer y escribir en latín clásico, con lo que se privilegiaron
las humanidades sobre disciplinas como la lógica o las ciencias naturales. A
pesar de ello, muchos humanistas se interesaron por las matemáticas, y las
aplicaron en sus obras de arte y de arquitectura. Un impulso definitivo para la
difusión de las obras clásicas y los estudios humanistas, fue la invención de
la imprenta de tipos móviles de metal de Johannes
Gutenberg hacia 1450. Gracias a que se podían agrupar sobre una plancha las
letras de metal, para luego entintarlas y estamparlas sobre el papel, se
lograba reproducir una página muchas veces, y de esta manera se abarató el
proceso y se multiplicó el número de libros.
La crítica y el pensamiento científico
Con el Humanismo se consolidó el
individualismo, la valoración del ser humano y de su capacidad de pensamiento crítico y laico. Los humanistas poseían
un espíritu reflexivo y, aunque seguían siendo cristianos, cuestionaron algunas
actitudes y comportamientos de la iglesia. Con el estudio del griego pudieron
traducir las obras de Aristóteles y el Nuevo Testamento, y descubrieron
discrepancias con los textos tradicionales. Además, con la recuperación de los
tratados griegos y romanos sobre matemáticas, medicina y astronomía, unidos a
la observación y experimentación, se lograron explicar algunos fenómenos
físicos y naturales. Por ejemplo, en 1543 Andrés
Vesalio publicó un estudio de anatomía en el que describía e ilustraba los
órganos del cuerpo humano, gracias a los conocimientos que había adquirido a
partir de la disección de cadáveres. En el mismo año, Nicolás Copérnico postuló su teoría heliocéntrica, según la cual el Sol estaba en el centro del
universo y la Tierra hacía un movimiento de traslación a su alrededor, girando
sobre su propio eje.
Los mecenas y el arte
Se conocía como mecenas a papas, reyes, príncipes,
comerciantes y banqueros, que brindaron ayuda material y protección política a
los artistas, y que se convirtieron en grandes coleccionistas de sus obras y de
algunos clásicos. Se destacaron la familia de los Médicis en Florencia, y los papas Julio II y León X en Roma. El
arte se desarrolló en dos etapas: el Quattrocento,
durante el siglo XV y con centro en la ciudad de Florencia, y el Cinqueccento, desde finales del siglo
XV y hasta mediados del siglo XVI, con centro en Roma. Entre sus rasgos se
encuentra una mayor preocupación por los paisajes, la naturaleza y la anatomía
humana, por determinar las proporciones del cuerpo humano, y resaltar siempre
su belleza, armonía y naturalidad.
La literatura
Antecedentes
El Decamerón, Libro
escrito por Giovanni Boccaccio en 1353 fue una obra predilecta de la sociedad burguesa de
los siglo XIV y XV, así como una de
las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. Escrito
entre 1351 y 1353, es una colección de
cuentos, quizá la colección por antonomasia de la literatura mundial,
y punto de referencia del que han partido desde entonces otras muchas
creaciones narrativas. Este libro al igual que la
"Divina Comedia" de Dante Alighieri o los escritos de Petrarca, anuncian ya lo que se
llamó más tarde Renacimiento, rompe con la tradición de escritos
místicos predominantes en la época, presentando al ser humano como
lo que es, una persona con
virtudes y defectos, con sus penas y sus glorias. Sus deseos internos salen al
descubierto, lo pícaro, lo lascivo, el engaño, grandes amores, en fin, el ser
humano al desnudo, no faltando en ocasiones lo cómico y también lo
trágico
En tales relatos se apreciarán agradables y
ásperas historias del
amor y otros afortunados sucesos ocurridos, tanto en los tiempos modernos como
en los antiguos. De todo lo cual, las mujeres que esto lean —y a las que antes
he aludido— podrán sacar igualmente gusto y solaz, y consejos útiles para
conocer qué es lo que deben huir y qué es lo que pueden imitar, cosas ambas que
no creo se obtengan si primero no se vence el aburrimiento. Si esto sucede y
quiera Dios que
así sea, den las gracias al amor, que, liberándome de sus ligaduras, me
concedió tiempo para atender a su distracción y placer.
Con el renacer del latín clásico se recuperaron géneros literarios como la épica, la comedia y la oda, pero, escritos ahora en lenguas vernáculas o propias de las diferentes regiones. A mediados del siglo XIV, Francesco Petrarca escribió obras como África y Sonetos, imitando las epopeyas de Virgilio y la poesía latina. Otros representantes de la cultura renacentista literaria en España fueron Bartolomé de las Casas, Francisco de Victoria y Pedro Mexía. En Italia, las historias de Florencia y Venecia, escritas por Francesco Guicciardi y Pietro Bembo, respectivamente, fueron elaboradas según el modelo de la historia de Roma de Tito Livio. Por su parte, grandes pensadores plasmaron en sus escritos nuevas concepciones sobre la sociedad. Tomas Moro, en su obra La Utopía, criticaba las monarquías y proponía una sociedad ideal, en la cual no existía la propiedad privada y se respetaba el pluralismo religioso. Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe, señalaba el arte de la política y del gobierno, mostrando las formas de acceder y conservar el poder, por fuera de los preceptos morales. Erasmo de Rotterdam, en su Elogio de la Locura, denunció muchas injusticias de la iglesia, criticó las supersticiones, la ignorancia y el fanatismo religioso, y proclamó la importancia de la libertad y la tolerancia.
La arquitectura
La arquitectura renacentista retomó las formas y las proporciones de
los griegos y los romanos; reaparecieron las líneas rectas, las columnas y los
arcos de medio punto, y se creó una nueva forma, la cúpula. Contó con el apoyo
de grandes mecenas, que querían ver adornadas sus ciudades. En Florencia, se
destacó Filippo Brunelleschi, quien
es considerado uno de los precursores más importantes de la arquitectura
renacentista. Brunelleschi fue encargado de terminar la construcción del domo
de la catedral de Florencia, elaborada con el estilo gótico clásico.
Posteriormente, fue encargado de la planeación de nuevas construcciones en la
que aplicó sus conocimientos de la arquitectura tradicional con innovaciones
tomadas de las antiguas construcciones romanas. Sus obras y su estilo influyeron
notablemente en otros arquitectos como Leon
Battista Alberti y Donato Bramante. Este último inició la construcción de
la Basílica de San Pedro, culminada posteriormente por otros artistas, incluido
Miguel Ángel Buonarroti, quien
diseñó la cúpula. La arquitectura europea de los siglos posteriores mantuvo
gran parte del estilo arquitectónico del Renacimiento
La escultura
La escultura renacentista se
caracterizó por la proporción, la simetría y los modelos de características
perfectas. Los escultores se ocuparon mucho de los detalles, buscando siempre
resaltar la belleza y la expresividad del cuerpo humano. Sus fi guras parecían
tener movimiento, las expresiones de sus rostros eran bastante fuertes y muchas
veces utilizaron el desnudo. Los materiales más utilizados fueron el mármol, el
bronce y la piedra. En este campo del arte se destacaron Donatello, quien perteneció al grupo de artistas de Brunelleschi y Miguel Ángel. Ambos
representaron el rompimiento directo con el estilo medieval al recuperar en sus
esculturas las formas más características de la época clásica. Algunas de las
obras más importantes de estos artistas son: la estatua de San Marcos,
elaborada por Donatello, y La Piedad, elaborada por Miguel Ángel.
La pintura
Los pintores renacentistas se destacaron por el gran realismo de sus
obras y el estudio de la anatomía humana. Sus pinturas eran muy bien dibujadas,
las figuras perfectamente delineadas, con un gran manejo de la composición, del
color y de la luz. Un avance fundamental fue el descubrimiento de la perspectiva, con la cual todas las
líneas de la obra convergen en un punto central, y de esta manera se logra una
sensación de profundidad y volumen. Otro importante avance en las técnicas de
la pintura renacentista fue el del esfumato
y el claroscuro. La primera consiste en una superposición de finas capas de
pintura con el fi n de obtener un sombreado tenue, para dar un aspecto
difuminado al cuadro. La segunda consiste en un contraste fuerte entre las fi
guras iluminadas y oscurecidas con lo que se logran resaltar los elementos
importantes de la pintura. Los principales temas eran la naturaleza, los
retratos, la mitología y la religión católica. Se destacaron Botticelli, Leonardo da Vinci, Miguel
Ángel, Rafael, Tiziano, Alberto Durero y los hermanos Huber y Jan Van Eyck.
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PARA SABER MÁS: Las mujeres en el Renacimiento Las mujeres de las
familias nobles y burguesas, recibieron la misma educación que los hombres,
especialmente las hijas de los humanistas, que se formaban en literatura y
filología. Algunas como Isabel de Este,
marquesa de Mantua, se dedicaron al mecenazgo y a la colección de obras de
arte. En cambio, las mujeres de hogares pobres debían emplearse desde muy
pequeñas en labores domésticas, en tejidos o en el cuidado del hogar para
poder sostenerse. |


