lunes, 28 de septiembre de 2020

Guía No 4 Actividad 2 La civilización griega y el imperio macedonio - 6°

 

Actividad No. 4 La civilización griega

  1. Describe el contexto geográfico de Grecia
  2. ¿En que consistieron las ciudades o polis griegas y sus características?
  3. Plantea el concepto de ciudadanía griega y como se adquiría esta categoría
  4. Explica la expansión griega por el mediterráneo y los cambios de gobierno que esta implicó
  5.  Explica el modelo de gobierno de los griegos: Atenas y Esparta
  6. ¿En que consistieron las guerras medicas?
  7. Explica el legado cultural de los griegos

Hace unos 3.000 años, los griegos desarrollaron a orillas del mar Mediterráneo una importante civilización que influyó poderosamente en los romanos y en otras culturas.

El espacio griego La civilización griega se desarrolló en la zona que abarca los siguientes espacios:

Grecia continental: sur de la península balcánica. Grecia insular: islas bañadas por el mar Egeo y el mar Jónico. Grecia asiática: costas del Asia Menor (actual Turquía). La geografía influyó directamente en la forma de vida de los griegos. Muchos fueron pescadores, navegantes y comerciantes debido a su cercanía al mar. La comunicación entre los pueblos fue muy difícil, ya que la zona continental está dividida por cadenas de montañas y ríos cortos difíciles de navegar.

La península balcánica

El territorio de la península balcánica es montañoso y cuenta con las llanuras de Tesalia, Macedonia, Epiro, Beocia y las penínsulas del Ática y del Peloponeso. Limita al oriente con el mar Egeo, al sur con el mar Mediterráneo y al occidente con los mares Adriático y jónico. Su territorio se caracteriza por ser bastante fragmentado por las cadenas montañosas que lo atraviesan, y que forman pequeñas llanuras y valles donde se asentaron los griegos. Esto llevó a que las comunidades griegas estuvieran aisladas e independientes unas de las otras, conformando ciudades-Estado denominadas por ellos polis.

El mar Mediterráneo y el mar Egeo

 En el mar Egeo se encuentra una cadena de islas como los archipiélagos de las Espóradas y de las Cícladas, e islas mayores como Creta, Chipre y Rodas, que forman un puente entre Europa y Asia Menor. Este fue el primer escenario donde se aventuraron los navegantes griegos, para luego extender su influencia por todo el Mediterráneo. El mar fue el escenario de los griegos, ya que favoreció el desarrollo de su navegación y su comercio con civilizaciones como la egipcia y la fenicia. Además, sus principales ciudades-Estado se establecieron a la orilla o muy cerca del mar, por lo que la comunicación marítima era más fácil que el contacto terrestre. Por el mar Egeo y el Mediterráneo no solo circularon bienes y productos sino también personas, ideas y creencias; por ello se llegó a afianzar la cultura griega entre las diferentes polis.

 Las primeras civilizaciones griegas

Desde el año 3000 a. C. surgieron las primeras civilizaciones griegas, las cuales alcanzaron un alto grado de organización política, social y económica. Se destacaron las culturas cretense y micénica.

La civilización cretense

Alrededor del año 2500 a. C., a medida que en Egipto y en Mesopotamia se desarrollaban poderosos Estados, en una isla del mar Egeo llamada Creta, se iniciaba la civilización cretense o minoica, denominada así en honor del legendario rey Minos. Su poderío se basaba más en la actividad comercial que en lo militar, pues su flota marítima sostenía un intenso intercambio con ciudades del Asia Menor y con Egipto. Cnosos era la capital. Los cretenses no estaban sometidos a una misma autoridad, pues en el país coexistían varios reyes. Cada rey dominaba un sector de la isla desde un palacio que funcionaba como un centro administrativo que dirigía la vida y la economía de la ciudad y de las comunidades agrícolas. Los palacios cretenses se edificaron alrededor del año 2000 a. C. Los más importantes estaban ubicados en Cnosos, Festos, Mallia y Hagia Triada. Cada palacio era construido en torno a un patio central y tenía viviendas, salones de recepción, corredores, talleres de artesanos y almacenes. Hacia el año 1700 a. C., la civilización cretense llegó a su apogeo. Se cree que un siglo después, un terremoto acabó con la prosperidad de esa cultura. Hacia el año 1400 a. C., los aqueos iniciaron la conquista de Creta.

La civilización micénica

A comienzos del segundo milenio a. C., en la misma época que florecía la civilización cretense, llegaron a la Grecia los primeros grupos de indoeuropeos procedentes de Europa central (aqueos, jonios y eolios). Estos pueblos, que poseían armas de bronce y carros de guerra, se impusieron por la fuerza a los pelasgos —la antigua población de Grecia— y se instalaron en las aldeas situadas en las colinas bajas. Los aqueos, aprendieron de los cretenses el comercio marítimo y el dominio de los mares. Ello les permitió tener influencia por todo el Mediterráneo oriental. La combinación de los elementos culturales de los invasores con los de la cultura cretense dio origen a la civilización micénica, llamada así por la ciudad de Micenas, el centro urbano más rico y poderoso. Pero si bien ese nombre se utiliza para identificar a toda la civilización, eso no significa que los reyes de Micenas dominaran toda Grecia. En realidad, el territorio estaba dividido en varios reinos, como los de Tirinto, Tebas, Argos, Pylos, Ítaca, Gla y Atenas. Estos reinos estaban constituidos por ciudades ricas resguardadas por grandes muros, lo que demuestra que conformaban pequeños reinos dirigidos por jefes guerreros. La migración de otro pueblo indoeuropeo, los dorios, puso fin a la civilización micénica, pues, destruyeron palacios y fortificaciones. Los invasores eran militarmente superiores, ya que combatían a caballo y portaban largas lanzas de hierro. Al desaparecer los palacios y los funcionarios que residían en ellos, también se perdió el uso de la escritura. Grecia se ruralizó y la vida se volvió más primitiva. A esta época se le conoce como la Edad Oscura.

La Grecia arcaica

La Edad Oscura fue una época de gran inestabilidad en Grecia. Por eso, los griegos se agruparon y formaron poblados en lo alto de las colinas. Así, a partir del siglo VIII a. C. surgieron las polis y se inició el período conocido como Grecia arcaica.

La formación de las polis

Las polis eran comunidades autónomas que comprendían una aldea y los campos vecinos. Por lo general, estaban ubicadas al pie de una colina, en cuya cima construían una acrópolis, lugar que servía de refugio y residencia a las autoridades, y donde se edificaban los templos. Cada polis tenía sus propias reglas de organización: gobierno, ejército, economía, legislación y costumbres. Sin embargo, todas las polis compartían un modelo cultural común. Esto determinó que se sintieran parte de una misma civilización.

Descontento social y reformas legislativas

En un principio, las polis estaban gobernadas por jefes locales, pero poco a poco el poder pasó a manos de una minoría privilegiada. Las tierras estaban desigualmente repartidas y unos pocos ricos eran propietarios de la mayoría de ellas, frente a un gran número de campesinos pobres. La nobleza exigía el pago de pesados tributos o de intereses muy altos por los préstamos. Cuando los pequeños agricultores no podían pagar sus deudas, debían entregar sus tierras y convertirse en esclavos. Esta situación provocó el descontento social y los campesinos se levantaron en violentos reclamos. Ni siquiera la colonización frenó este descontento. Ante esta conflictiva situación, surgieron legisladores que reformaron y pusieron por escrito las leyes. Pero las acciones de los legisladores no solucionaron todos los problemas. En ese contexto ganaron popularidad los tiranos, hombres que tomaron el poder por la fuerza, pero que tenían el respaldo popular porque sus medidas favorecían al pueblo.

La expansión griega por el Mediterráneo

Las escasas y poco fértiles tierras griegas no bastaban para alimentar a una población que año tras año era más numerosa. Por esta razón, entre los siglos VIII y VI a. C., muchos griegos abandonaron sus polis para establecer colonias en las costas del mar Mediterráneo. Las colonias se creaban fundamentalmente en lugares aptos para la agricultura y cercanos a la costa para facilitar el transporte y el comercio de sus productos. También se buscaban zonas que presentaran una colina desde la cual pudieran defender la ciudad; estas zonas debían contar, además, con agua y terrenos fértiles.

Las colonias mantenían los dioses, las costumbres y la organización de las polis de las que procedía su población, pero eran comunidades independientes. La colonización les permitió a los griegos contactarse con otros pueblos como los fenicios, los etruscos y los egipcios. Además, les sirvió para extender su civilización más allá de sus fronteras. La expansión griega por el mar Mediterráneo se desarrolló en dos etapas: Hacia el oeste, entre los años 750 y 650 a. C.: sur de Italia, Sicilia, Francia, Libia y noreste de la península Ibérica. Hacia el este, después del año 650 a. C.: costas del mar Negro.


La Grecia clásica

El período clásico comenzó en Grecia en el año 490 a. C. y se prolongó hasta el año 323 a. C. En esa época, las principales polis griegas alcanzaron su apogeo en el arte, el pensamiento y la economía. Sin embargo, también se produjeron constantes guerras internas entre las ciudades por lograr el control. Atenas y Esparta se constituyeron en los modelos de las polis vecinas, a las que buscaron integrar en sus propias ligas o alianzas con fines estratégicos y comerciales. Ambas representaban dos formas diferentes de concebir la sociedad: una era democrática y política; la otra, aristocrática y militarista.

Atenas

Así como la mayoría de polis griegas, Atenas estuvo gobernada en un comienzo por un rey. Luego, se instauró un gobierno oligárgico, a cargo de los grandes propietarios de tierras o eupátridas (palabra griega que significa ‘los de buen linaje’). Entre ellos se elegía a los arcontes, magistrados que se repartían los poderes político, judicial y religioso. El resto de la población libre de Atenas constituía el pueblo o demos, sector social que no podía participar en el gobierno de la ciudad. Así, mientras los eupátridas conformaban la clase más alta en la escala de la sociedad ateniense, los ciudadanos, los metecos y los esclavos, ocupaban el segundo, tercer y cuarto lugar, respectivamente. Los ciudadanos eran minoría (únicamente 40.000 de los 350.000 habitantes que tenía Atenas en el siglo IV a. C.). Pertenecían a este grupo solo los varones libres nacidos de padres atenienses. Los metecos eran los extranjeros libres que vivían en la ciudad. Se dedicaban al comercio o la artesanía. El Estado les podía exigir el pago de impuestos e incorporarlos al ejército. Los esclavos formaban el sector más grande de la población. Carecían de derechos y podían ser comprados y vendidos.

                       

El camino hacia la democracia

Hacia fines del siglo VI a. C., Clístenes llevó a cabo reformas que convirtieron a Atenas en una democracia: estableció la igualdad de derechos para todos los ciudadanos y amplió la participación de estos en la política. Además, dividió a la población en diez distritos o “tribus”, según su lugar de residencia y no por su fortuna personal o estirpe. En cada tribu, los ciudadanos votaban para elegir un estratega o jefe militar, un arconte y cincuenta representantes para integrar el antiguo Consejo, que pasó a llamarse Consejo de los Quinientos o Bulé. El conjunto de todos los ciudadanos formaba la Asamblea popular o Eclesía, que tenía la potestad de votar leyes, elegir autoridades y decidir la participación en las guerras. La democracia ateniense aseguraba la participación de todos los ciudadanos, pero solo una pequeña parte de la población conformaba este grupo. Es decir, era una democracia limitada.


Esparta

La ciudad de Esparta fue fundada en el siglo X a. C. en la región de Laconia, península del Peloponeso. Los dorios, atraídos por la fertilidad del suelo, sometieron a los pobladores originarios, pero al ser numéricamente inferiores que los pueblos que dominaron, crearon una sociedad militarista para evitar las sublevaciones. En un inicio, Esparta estaba gobernada por dos reyes, quienes con el tiempo fueron perdiendo poderes hasta convertirse solo en jefes militares. La institución más importante era la Gerusía, un consejo de 28 ancianos encargado de dictar leyes. La Asamblea popular o Apella —formada por todos los ciudadanos mayores de 30 años—, podía vetar las propuestas legislativas de la Gerusía. Por último, había cinco éforos, magistrados que se encargaban de ejecutar las decisiones de la Gerusía y la Apella, controlar las actividades de los ciudadanos y supervisar a los reyes.

La sociedad espartana

La sociedad espartana estaba dividida en tres grupos:

Los espartiatas o iguales, que eran miembros de la aristocracia guerrera descendiente de los dorios. Solo ellos podían participar del gobierno de la ciudad. El Estado les adjudicaba una parcela de tierra, que era trabajada por los ilotas. Los iguales no podían dedicarse a otras tareas que no fueran la guerra y la política.

 Los periecos, que eran descendientes de los pobladores de las comunidades campesinas que no opusieron resistencia a la invasión doria. Aunque eran libres, carecían de derechos políticos. Podían dedicarse a la agricultura, el comercio o la artesanía.

Los ilotas, que eran descendientes de las comunidades que se resistieron a la invasión de los dorios. El Estado los distribuía entre los espartiatas para que trabajaran sus tierras. No eran exactamente esclavos, pero carecían de derechos.

Sistema político espartano

El gobierno espartano se basó en unas leyes muy estrictas, atribuidas al legislador Licurgo. La polis estaba gobernada por dos reyes que conformaban la Diarquía y representaban la principal autoridad. Las leyes eran dictadas por un consejo de 28 ancianos llamado la Gerusía. Los ancianos eran elegidos por la asamblea popular o Apella, de la cual hacían parte los ciudadanos mayores de 30 años (alrededor de 9.000 espartiatas). Los miembros de la Apella podían vetar las leyes propuestas por la Gerusía. La última institución del gobierno espartano la conformaban los éforos, cinco magistrados elegidos por la Apella y que se encargaban de hacer cumplir la ley y controlar a los habitantes de la polis.

                    


La época clásica, un período de guerras

A fines del siglo VI a. C., las polis griegas habían alcanzado una notable prosperidad económica, la consolidación de organizaciones políticas sólidas y una unidad cultural que las hacía sentirse superiores a otros pueblos. Sin embargo, también fue la época en que su civilización tuvo que enfrentarse al desafío de las guerras.

Las guerras médicas (490-479 a. C.)

 A principios del siglo V a. C., el poderoso Imperio persa y las principales ciudades-Estado griegas se enfrentaron en las guerras médicas, denominadas así por el nombre del Imperio persa o medo-persa. El conflicto se originó cuando las ciudades griegas del Asia Menor, apoyadas por Atenas y otras polis griegas, decidieron sublevarse contra el dominio persa. Darío I, el rey persa, sofocó la rebelión y en represalia decidió invadir Grecia.

La primera guerra médica comenzó en el año 490 a. C., con el desembarco de las tropas persas en la península del Ática. Los griegos, bajo el liderazgo ateniense, derrotaron a los persas en la batalla de Maratón a pesar de su inferioridad numérica. La táctica militar y la confianza en sí mismos fueron los dos factores principales en la victoria.

La segunda guerra médica se inició en el año 480 a. C. con una gigantesca expedición organizada por Jerjes, hijo de Darío I y nuevo monarca persa. El primer enfrentamiento ocurrió en el desfiladero de las Termópilas, donde 300 guerreros espartanos al mando del rey Leónidas, y apoyados por más de 1.000 hombres, desafiaron a los persas y pelearon  hasta la muerte.


La Batalla de las Termópilas - La Ultima Batalla de los 300

El sacrificio de los guerreros griegos dio tiempo a otras polis para prepararse. Así, cuando todo parecía perdido para los griegos, los atenienses, al mando de Temístocles, dieron un giro a la guerra. Su flota no era tan numerosa como la persa, pero sus navíos más fáciles de maniobrar les permitieron navegar con mayor facilidad en el estrecho de Salamina y hundir a gran parte de la flota enemiga. Los persas reanudaron su ataque al año siguiente con un ejército de 300.000 hombres. Sin embargo, la coalición griega al mando del espartano Pausanias los derrotó en la batalla de Platea. La destrucción de la flota persa en el combate de Micala consolidó la victoria griega. Los conflictos continuaron por unos años más, pero concluyeron con la liberación de las ciudades griegas del Asia Menor. La firma de la Paz de Calias (449 a. C.) puso término a los enfrentamientos entre persas y griegos.

La Liga de Delos y la supremacía ateniense

En el año 478 a. C., Atenas convocó a más de 160 polis a la isla de Delos para formar una alianza y estar prevenidos frente a una posible invasión persa. A la reunión asistieron delegados de cada polis, quienes se comprometieron a contribuir con naves y hombres o con dinero, que sería guardado en la isla. En el año 454 a. C., el dinero recaudado fue llevado a Atenas con el pretexto de que ahí estaría más seguro. Desde entonces, los pagos fueron enviados a Atenas y se gastaron en el fortalecimiento de la ciudad. La hegemonía ateniense tuvo lugar durante el gobierno de Pericles (461- 431 a. C.), quien consolidó la democracia y el dominio político y comercial sobre el mar Egeo, así como el liderazgo indiscutido de la Liga de Delos. Fue la época de oro de la cultura clásica griega por la creación de obras de arte y el desarrollo del pensamiento y las ciencias. Por todo ello, a este período también se le denomina el Siglo de Oro de Pericles.

La guerra del Peloponeso

La supremacía ateniense y la presión que ejercía sobre las demás polis provocaron desconfianza en estas. Ante ello, en el siglo VI a. C. Esparta creó con sus polis aliadas la Liga del Peloponeso. Las tensiones entre Atenas y Esparta fueron en aumento hasta que en el año 431 a. C. estalló la guerra del Peloponeso. El conflicto se inició por la intervención de Atenas en la política comercial de Corinto, ciudad aliada de Esparta. Sin embargo, la razón de fondo fue la antigua rivalidad entre Esparta y Atenas. Las tropas espartanas invadieron la península del Ática y destruyeron campos y villas. Los atenienses se protegieron en el interior de Atenas y lograron sobrevivir con las provisiones que traía la flota ateniense, la más poderosa de Grecia. Sin embargo, durante el verano del año 430 a. C., una terrible peste apareció en el Ática y cobró muchas vidas, entre ellas la de Pericles. El conflicto se extendió por 27 años e involucró a varias polis, en las que se alternaron períodos de paz y de lucha. Un suceso importante ocurrió en el año 415 a. C., cuando Atenas atacó Siracusa (Sicilia), polis aliada de Esparta. Tras dos años de lucha, las fuerzas atenienses quedaron aniquiladas. Esparta, apoyada por los persas, fortaleció su flota y venció de forma definitiva a Atenas en la batalla de Egospótamos (405 a. C.). La derrota significó la decadencia política, cultural y militar de los atenienses. Las polis del Asia Menor regresaron al dominio persa y las ciudades de la Liga de Delos pasaron a ser controladas por Esparta, que tomó el control de las rutas comerciales en el Egeo e impuso gobiernos oligárquicos. Atenas fue severamente castigada y obligada a reducir su flota y a destruir sus fortificaciones. Esparta, que en su momento se opuso a la supremacía de Atenas, se convirtió en la nueva opresora de Grecia. Esto desencadenó una nueva lucha por el poder, esta vez entre Tebas y Esparta. Como consecuencia, la crisis griega se profundizó, las tierras fueron arrasadas, el comercio se interrumpió y la población se redujo. Esto preparó el camino para que Filipo II, rey de Macedonia, tomase el control de la región.

La cultura griega


Grecia: El imperio del pensamiento

Se dice que la cultura griega es la cuna de la civilización occidental, pues muchas de sus ideas han sido el fundamento de la ciencia, el arte y el pensamiento de Occidente (es decir, del conjunto de países de Europa y América). La influencia de los griegos sigue vigente en muchos aspectos de nuestra sociedad.

La religión griega

Hades y Perséfone: El Mito de las Estaciones - Mitología Griega

Los griegos creían en la existencia de numerosos dioses, es decir, eran politeístas. Sus dioses eran inmortales y antropomorfos, es decir, con forma humana y con las virtudes y los defectos de las personas. Los dioses más importantes vivían en la cima del monte Olimpo y cada uno representaba una fuerza de la naturaleza, una actividad o una profesión humana, y tutelaba una polis. También existían los héroes, semidioses hijos de un dios y un mortal, que realizaban hazañas sobrehumanas y eran considerados fundadores de las ciudades y el origen de las familias. Un ejemplo de héroe es Heracles o Hércules. Los griegos tuvieron una rica mitología para explicar el origen del mundo, de los dioses, los héroes y los humanos. Aunque en principio se transmitió por tradición oral, luego se plasmó en esculturas, grabados, relieves, pinturas y poemas épicos y líricos.

El legado cultural de los griegos

Los griegos establecieron conocimientos que han perdurado hasta nuestros días. Sus aportes abarcan la filosofía, la matemática, la geografía, la astronomía, la medicina, la historia, entre otras disciplinas.

·         Filosofía. Los primeros filósofos se preocuparon por descubrir el principio de las cosas en los elementos de la naturaleza: para Tales de Mileto el elemento era el agua; para Anaximandro, el ápeiron o lo indefinido; para Anaxímenes, el aire; y para Heráclito, el fuego. Posteriormente, la filosofía se ocupó del estudio del ser humano y su naturaleza. En este momento se destacaron Sócrates, Platón y Aristóteles. La filosofía permitió a los pensadores griegos tener una actitud crítica ante el conocimiento, es decir, cuestionar lo que ya se sabía.

·         Matemáticas. Sobresalieron: Pitágoras que investigó la teoría de los números; Euclides que sistematizó los conocimientos geométricos, y su alumno Arquímedes, que sentó las bases de la hidrostática o la mecánica de los fluidos y explicó el principio de las palancas.

·         Geografía y Astronomía. Fueron importantes dos personajes: Aristarco de Samos, que propuso la teoría heliocéntrica según la cual la Tierra gira alrededor del Sol, y Posidonio, que fijó nuevas dimensiones para el tamaño de la Tierra. Los aportes de los griegos a la geografía fueron significativos, pues como exploradores marítimos elaboraron mapas y delimitaron rutas que les permitieron conocer una considerable parte del mar Mediterráneo.

·         Medicina e Historia. Sobresalió Hipócrates como el padre de la medicina. Fue tan importante el aporte de Hipócrates a la medicina, que hoy en día quienes se dedican al estudio de esta ciencia, deben hacer un juramento llamado el Juramento hipocrático.

En cuanto a la historia, Heródoto y Tucídides se destacaron por sus relatos sobre las guerras médicas y del Peloponeso, respectivamente.

·         Democracia. Para poder dar paso a un modelo político democrático, los griegos crearon un conjunto de instituciones caracterizadas por la rotación de los cargos, la designación de los magistrados por sorteo y la ampliación del cuerpo de gobernantes. El objetivo era que todos los ciudadanos griegos pudieran participar en la vida pública, sin exclusiones por rango o riqueza. A pesar de ello, las mujeres estuvieron excluidas de este derecho.

domingo, 27 de septiembre de 2020

LA TRANSFORMACIÓN DEL CONFLICTO A PARTIR DE LA ECONOMÍA ILÍCITA DEL NARCOTRÁFICO Y SUS VÍNCULOS CON EL CONTEXTO GLOBAL 10°

 

Actividad No. 4 LA TRANSFORMACIÓN DEL CONFLICTO A PARTIR DE LA ECONOMÍA ILÍCITA DEL NARCOTRÁFICO Y SUS VÍNCULOS CON EL CONTEXTO GLOBAL

Cuestionario

1.      ¿Por qué la apertura económica en el campo incentivó el negocio ilegal del narcotráfico?

2.      Según la DEA, ¿Cuáles son las dificultades cada vez mayores que este organismo ha tenido para monitorear y controlar la industria ilegal del narcotráfico en Colombia?

3.      Explica la participación de los grupos armados en la industria ilegal del narcotráfico

4.      Plantea tu opinión sobre  el proceso de paz con los paramilitares, ¿exitosa o fallida? ¿Cuáles son sus efectos?

5.      ¿Qué significado para el país tuvo el Plan Colombia? ¿Crees que la política internacional de control del narcotráfico es un éxito o fracaso? Plantea tu opinión sobre la legalización de las drogas.

 

Una de las transformaciones más evidentes que el conflicto colombiano ha experimentado, en las dos últimas décadas, es relacionada con el papel desempeñado por el negocio ilegal del narcotráfico como activador de la guerra. Como es bien conocido, en la década de los noventa Colombia se había convertido en el primer productor de cocaína en el nivel mundial, lo cual, en un contexto de marcada ausencia del Estado y de crisis socioeconómica en los escenarios rurales del país, terminó por producir un vínculo negativo entre los actores armados y esta nueva fuente inagotable de recursos económicos.

La potencialidad de esta dinámica se debió en buena parte a que en el nuevo contexto de globalización las nuevas tecnologías de la comunicación, la información y el transporte facilitaron la transnacionalización de las actividades ilícitas a gran escala, brindando un escenario ideal para el establecimiento de redes transnacionales que permitiera vincular de manera más rápida y efectiva a los distintos grupos, mafias e individuos que buscaban maximizar sus ganancias a partir de la alta rentabilidad de los negocios ilícitos. A su vez, la rentabilidad de las actividades criminales en el nivel transnacional se veía fortalecida por la emergencia de una serie de leyes y aparatos de seguridad instaurados por los países potencia, que buscaban erradicar las actividades del mercado consideradas como indeseables.

En el caso de Colombia, vale la pena anotar, además, que ya existía previamente un contexto favorable en el cual las economías del contrabando, las rutas del tráfico de la marihuana y la explotación de esmeraldas como prácticas ilegales fueron abriendo paso a un contexto social e institucional, en que la economía de la droga y sus métodos violentos se fueron integrando y aceptando de manera transitoria en la estructura de la sociedad.

Para la década de los noventa, el vuelco de la economía colombiana hacia el sector exportador terminó por beneficiar a la industria del narcotráfico, en tanto la dimensión de la economía portuaria en Colombia se constituyó en un mecanismo de vital importancia para su inserción económica en el contexto internacional.  No fue entonces una casualidad que las rutas de tráfico de drogas hacia el exterior coincidieran con las salidas de los puertos marítimos  colombianos, y que utilizaran los mismos medios de transporte que son empleados para la comercialización de bienes legales.


PACIFISTA presenta: El Naya: la ruta oculta de la cocaína

De allí resulta obvio, por ejemplo, que un puerto como el de Cartagena, estratégicamente ubicado en el mar Caribe frente a los mercados internacionales y que, además, está impulsando un crecimiento asociado al tráfico de contenedores (transbordo), en una zona de alta competencia con otros puertos del Caribe y Centroamérica (Panamá, Bahamas y Jamaica principalmente), se constituyera en uno de los puertos principales para la salida de drogas del país. Asimismo, alrededor de los puertos de Buenaventura y Tumaco en el Pacífico colombiano, que se han convertido en los puertos de mayor movimiento en el ámbito nacional —siendo el puerto de Buenaventura el puerto multipropósito más grande del país—, se registraron entre 2002 y 2007 las más altas cifras de incautaciones de drogas en el nivel nacional.  Igualmente, presenta las más altas cifras de violencia y criminalidad. Esto coincide con la tendencia hemisférica del tráfico de drogas en los últimos diez años, donde los corredores centroamericanos y Pacífico ocupan un papel central, especialmente, en el tráfico de la cocaína que se produce en Colombia y que tiene como destino el mercado norteamericano.

Por otra parte, es posible establecer también una relación directa entre las políticas de apertura que tuvieron lugar en Colombia en la década de los noventa y el incremento de la industria de la droga, a partir de ciertos cambios que fueron analizados por el autor Francisco Thoumi,  entre los cuales se encuentran la eliminación de los controles de intercambio, que permitieron a los colombianos tener cuentas financieras y hacer préstamos en el exterior, la declinación en las tarifas de importación y la eliminación de cuotas de la mayoría de las licencias de importación y la promoción de la inversión extranjera directa, que entre otros factores contribuyeron a la expansión de la industria de la droga. En este sentido, el autor se refiere a un estudio de la Drug Enforcement Administration (DEA) que evidencia las dificultades cada vez mayores que este organismo ha tenido para monitorear y controlar la industria ilegal en Colombia debido a que 1. La eliminación de los controles de intercambio hicieron más fácil traer al país grandes sumas de dineros de la droga disfrazados de inversión extranjera de capitales; 2. La privatización de los bancos públicos nacionales permitió a los señores de la droga comprar esos bancos y desarrollar una infraestructura legítima a través de la cual esconder y lavar el capital; y 3. La ausencia de leyes restrictivas para el lavado de dinero en Colombia ha hecho que sea más fácil para que los dineros de la droga entren y penetren en la economía nacional.

Para el momento de la expansión del negocio de la coca en Colombia, en pleno contexto de apertura, los distintos actores armados y delincuenciales se vieron, entonces, enfrentados al aprovechamiento del nuevo contexto externo que brindaba nuevas y masivas fuentes de financiación. Las FARC, por ejemplo, encontraron un nuevo combustible para su economía de guerra, a través de la imposición de tributos sobre un 80% de las actividades relacionadas con la producción y exportación de cocaína, llegando a obtener alrededor de US$ 140 millones provenientes de esos tributos.

Así, en la década de los noventa, cuando se registra un ascenso en la producción de coca, que pasó de 45 mil hectáreas (has) en 1994 a 163 mil (has) sembradas en el año 2000, las FARC habían experimentado también un crecimiento sin precedentes, que iba de entre los mil y tres mil hombres en 1980, hasta los 10 mil elementos a inicios de los noventa llegando a su punto más alto en 2002 con 18 mil unidades armadas, según cifras oficiales del gobierno. A finales de la década, cuando se registraban las mayores cifras del crecimiento tanto de los cultivos ilícitos como del grupo armado, las FARC habían obtenido a su vez los mayores triunfos militares de su historia.

Por su parte, la situación de los grupos paramilitares en relación con las economías ilícitas resultó ser más vinculante, debido al tipo de estructura organizacional descentralizada que los ha caracterizado y a las dificultades para separar los objetivos políticos respecto de los objetivos criminales y económicos en su acción. Se puede considerar al respecto, que los mercados globales de drogas ilícitas propiciaron el fortalecimiento de los grupos paramilitares, llevándolos a un crecimiento de aproximadamente 14 mil hombres armados en 2002. Vale la pena resaltar, además, que la expansión de este grupo armado también se ha expresado en su clara orientación hacia la protección y fomento de las inversiones extranjeras y de los proyectos macroeconómicos, que se encuentran vinculados con algunos de los mercados locales que han estado bajo su control.

En cuanto a sus fuentes de financiación y los métodos para esconder sus recursos, se ha podido comprobar un fuerte vínculo del paramilitarismo con los flujos ilegales que operan en el mercado ilícito global,

Un investigador en la embajada de Estados Unidos que ha rastreado por años los esquemas de las finanzas paramilitares, hablando en condición de anónimo, dice que el grupo tiene entre US 200 millones y US 1000 millones en bancos de inversión en Suiza, Italia, Luxemburgo y otros países. Otras sumas no reportadas están en Colombia [...] y el grupo probablemente esconde activos en forma de hoteles, centros comerciales y otras propiedades bajo su control.

Más recientemente, la evolución del actor paramilitar hacia la formación de las denominadas Bacrim, que surgieron del fallido proceso de desmonte de la estructura paramilitar que fue impulsado por el presidente Álvaro Uribe Vélez desde el año 2003 y que produjo la desmovilización de cerca de 32 mil paramilitares, alentó el surgimiento de nuevos grupos criminales como los denominados "Rastrojos", "Urabeños", "Águilas Negras" y "Paisas", que continúan disputándose las redes del crimen organizado para controlar las rutas de transporte y la comercialización de narcóticos hacia el exterior. Lo anterior ha traído como consecuencia un recrudecimiento del conflicto, pues se considera que estos grupos han perdido cualquier connotación política, para dedicarse a la realización de tareas puramente criminales con un alto porcentaje de presencia en el territorio nacional —cerca del 40%—, que estaría representado en 30 de los 32 departamentos y en algo más de 406 municipios del país.

Finalmente, desde inicios de la década de 2000, las fuerzas armadas gubernamentales también incrementaron sus recursos para la guerra como resultado de una serie de políticas de seguridad, soportadas en un discurso de carácter globalizado. En los últimos dos decenios la dinámica del conflicto fue integrada a las denominadas "guerras globales" contra el narcotráfico y el terrorismo, a través de las ayudas militares y económicas estadounidenses para la lucha contra el narcotráfico y los actores armados catalogados como terroristas. Estas acciones proveyeron al Estado colombiano de una mayor capacidad de ataque y confrontación.

Desde la sombra (E24): Las dos caras de la DEA.

En el año 1999, cuando comienza a definirse claramente la intervención de Estados Unidos a través del Plan Colombia, la Iniciativa Regional Andina y del apoyo al Plan Patriota,  ocurre un evidente cambio en la correlación de fuerzas y, por ende, una transformación general de la dinámica del conflicto. A partir de allí se produjeron cambios organizacionales, tecnológicos y expansivos de las fuerzas estatales que le significaron al Estado una recuperación importante de territorios.  Esto se manifestó como sostienen Granada, Restrepo y Vargas de la siguiente manera,

Con el apoyo político del gobierno traducido en un gran esfuerzo fiscal, el renovado apoyo del gobierno estadounidense representado en la continuación del Plan Colombia y como parte de su programa de asistencia militar, las fuerzas estatales siguiendo un plan de modernización y crecimiento predefinido, pasaron de tener 145 000 combatientes a finales de la década de los noventa, de los cuales menos de un cuarto eran profesionales,  a 431 253 en enero de 2009, cifra con la cual las fuerzas estatales alcanzaron el techo de la expansión de su pie de fuerza.

Las consecuencias de este fortalecimiento del Estado fueron múltiples, pues aunque implicó un retroceso temporal de la avanzada guerrillera, la recuperación parcial de las fuerzas del Estado en el territorio nacional y una mayor provisión de seguridad, otros fenómenos como el desplazamiento forzado, la violencia homicida y delincuencial asociada al conflicto y la victimización de la población civil se siguieron expandiendo, una vez que se pusieron en marcha los mecanismos militares de los que disponía el Estado para continuar con la guerra. De hecho, como sugieren Granada, Restrepo y Vargas la campaña contrainsurgente se vio enfrentada a una situación de estancamiento, manifestada en su incapacidad para la desintegración real de los grupos armados y en la configuración de nuevas formas de violencia que se generaron alrededor del problemático fenómeno neoparamilitar.

 

Con este artículo se espera finalmente dejar abiertos nuevos interrogantes relacionados con un reto aún mayor, la búsqueda de una terminación pacífica de la confrontación armada: ¿Se está viendo constreñida la resolución del conflicto colombiano por factores que derivan del nuevo orden global? ¿De qué forma se pueden superar dichas limitaciones? ¿Qué aspectos deben ser tenidos en cuenta para pensar en la resolución del conflicto colombiano en un contexto de globalización? La respuesta a estas preguntas depende de la formulación de debates, modelos y metodologías hacia los cuales deben ir dirigidos los esfuerzos futuros en la búsqueda a una resolución pacífica del conflicto.

 

 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

La descentralización y el reforzamiento de la conflictividad en las localidades - 10°

 

Actividad No. 3 La descentralización y el reforzamiento de la conflictividad en las localidades

Cuestionario

1.      ¿Por qué las instituciones financieras internacionales: FMI Y BM definen los lineamientos de las política económicas y condicionaban la entrega de ayudas y créditos?

2.      Plantea el papel nefasto que juegan la politiquería,  corrupción administrativa y los actores armados —FARC-EP, ELN y AUC en el proceso de transferencias de recursos que se dio desde el Estado central hacia los departamentos y municipios

3.      Plantea tus alternativas de solución ante la ausencia histórica de las instituciones de justicia y seguridad del Estado en los territorios

4.    4.  De acuerdo con el video: Reflexiona sobre las causas y consecuencias de las medidas económicas del FMI y el BM y la inversión del lenguaje como medio de manipulación de la realidad. Relaciona las palabras respéctivas

 

En Colombia, como en la mayoría de los países latinoamericanos, la globalización vino acompañada de una restructuración económica, política y territorial del Estado nación dirigida a enfrentar las presiones y exigencias económicas del mundo global. En este contexto, la descentralización se constituyó en una de las fórmulas básicas para la salida a los dilemas económicos y sociales propios del modelo Estado céntrico que predominaba en el sistema regional, así como para iniciar el proceso de apertura hacia los mercados globales y hacia la democratización.

La orientación de este proceso en la región fue llevada a cabo por las Instituciones Financieras Internacionales, especialmente por instancias como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que definían los lineamientos de las política económicas a una escala global y condicionaban la entrega de ayudas y créditos, a cambio de que los países latinoamericanos iniciaran un proceso activo de apertura económica, privatización y desconcentración del aparato estatal, como reformas encaminadas a fortalecer las políticas de austeridad y eficiencia en el gasto público.

Eduardo Galeano / El orden Criminal del Mundo: El miedo manda

En Colombia, específicamente, la necesidad que tenía el Estado de disminuir sus responsabilidades como centro regulador de la política social para poder poner en marcha la reforma neoliberal, se manifestó en un profundo proceso de descentralización que inició en la década de los ochenta y se formalizó con la Constitución de 1991.

A pesar de los avances que esta reforma suponía en términos de la democratización y modernización del Estado, el gobierno central no pudo prever, sin embargo, las consecuencias que este proceso tendría en un país que vivía en medio de un conflicto armado y que, justamente, hacia la década de los noventa experimentaba el despegue económico y territorial de los distintos grupos insurgentes.

En el estudio sobre conflicto, Estado y descentralización en Colombia, los autores Fabio Sánchez y Mario Chacón   comprobaron la hipótesis que relaciona de manera directa la presencia de nuevas riquezas y recursos en los municipios, derivados del proceso de descentralización, y la progresiva expansión, presión y enriquecimiento de los actores armados —FARC-EP, ELN y AUC— a lo largo y ancho del país. Lo anterior se pudo verificar en virtud del acelerado proceso de transferencias de recursos que se dio desde el Estado central hacia los departamentos y municipios, pues según datos aportados por los mismos autores, durante el periodo 1982-2002, las transferencias totales pasaron de representar 1.9% del PIB a ser casi 6% en 2002.

Con la gran cantidad de recursos presupuestales que se trasladaron hacia los gobiernos locales, sobre todo para atender las necesidades de la población en materia de salud, educación y agua potable, se pudo comprobar que los grupos armados se vieron incentivados a obtener un mayor control de los recursos económicos que empezaron a llegar a las localidades, y que ahora se constituían en una fuente clara de poder político y de financiación. Ello se facilitó aún más dado que la descentralización ocurría en un contexto de ausencia histórica de las instituciones de justicia y seguridad del Estado en los territorios alejados del centro, que evidenciaba la debilidad de los municipios y departamentos para ejercer un control territorial capaz de resguardar y proteger tanto los recursos económicos procedentes del gobierno central, como a los miembros o individuos implicados en su manejo.

Una vez que se abrieron nuevas oportunidades económicas y políticas a partir del proceso de descentralización, los actores armados comenzaron entonces a acceder a porciones cada vez mayores de poder por vía de la intimidación, de la cooptación o eliminación de los dirigentes regionales, o a través de la apropiación directa de los recursos económicos. Un ejemplo de ello se manifestó en la presión que comenzaron a ejercer los grupos armados en el proceso electoral de los distintos municipios del país, y que reflejó claramente la capacidad que tenían estos grupos para afianzar su control en determinados territorios y utilizar el nuevo engranaje político y económico del Estado a su favor,

La mencionada presión se ha reflejado en la enorme magnitud de la violencia contra candidatos a cargos públicos locales. Según datos de la presidencia de la república, durante el periodo 1998-2001, los grupos armados ilegales asesinaron un total de 70 candidatos a alcaldías, 92 a concejos y 14 a otros tipos de cargos públicos. Siendo 1997 el año más crítico con 57 candidatos asesinados, 100 secuestrados y 369 retirados de la contienda electoral.

Más de dos décadas después de formalizado el proceso de descentralización, la situación de violencia en las localidades se ha mantenido en un nivel alarmante. En las elecciones regionales y locales del mes de octubre de 2011, por ejemplo, se registró una de las campañas más violentas de los últimos años con 41 candidatos políticos asesinados. En un informe de la Misión de Observación Electoral (MOE) se determinó que el número de víctimas era superior en 52 % al periodo electoral de 2007, cuando los asesinados sumaron 27, y que aparte de los 41 muertos, hubo 88 candidatos amenazados, 23 atentados y 8 secuestros. Se informó también que había al menos 978 municipios en riesgo y que la mayor parte de esta cooptación violenta de los poderes locales se debía a la expansión y el fortalecimiento de los reductos paramilitares y/o nuevas bandas criminales a lo largo y ancho del país.

En definitiva, la transferencia masiva de recursos desde el centro hacia los municipios permitió a los grupos armados acceder fácilmente al botín económico del Estado para alimentar su economía de guerra. Se puede afirmar, entonces, que el proceso de descentralización, en el caso específico de Colombia, ha sido un claro ejemplo de la forma en que las tendencias y las presiones globales sobre la reconfiguración del Estado nación abrieron nuevas oportunidades económicas y políticas para el reforzamiento de la dinámica del conflicto en el contexto de lo nacional y lo local.

 

martes, 22 de septiembre de 2020

Guía No. 4 actividad 1 El impacto de las revoluciones en Latinoamérica: las reformas Borbónicas

 

ACTIVIDAD NO. 1. El impacto de las revoluciones en Latinoamérica: las reformas Borbónicas

Cuestionario

1.      Explica el contexto geo-histórico-político de las reformas borbónicas

2.      Plantea las reformas administrativas, territoriales, sociales, políticas y económicas. ¿A quiénes beneficiaban?

3.      Plantea los efectos sociales de las reformas borbónicas

La dinastía de los Borbones Desde el siglo XVI, la casa reinante en España era de la familia Habsburgo, de origen austriaco. En 1700 falleció el último rey de la dinastía, Carlos II, sin dejar descendencia para el trono, lo que provocó el inicio de la llamada Guerra de sucesión española. Luego de varios conflictos por el trono, Felipe de Anjou, sobrino-nieto del difunto rey y quien estaba vinculado con la dinastía francesa de los Borbones, hizo valer su derecho como legítimo heredero de la corona española. Asumió el trono como Felipe V y permaneció en él hasta 1746. Desde entonces, en España gobernaron los Borbones, quienes en el siglo XVIII establecieron varias reformas con las que se pretendió recuperar la hegemonía comercial y militar de España, así como explotar y defender mejor sus recursos coloniales. Las reformas fueron iniciadas por Felipe V (1700-1746), continuadas por Fernando VI (1746-1759) y desarrolladas, principalmente, por Carlos III (1759-1788).

Las reformas borbónicas

Reformas administrativas / 

Creación del Virreinato del Río de la Plata


A fines del siglo XVII, el Imperio español mostraba signos de decadencia. Las constantes guerras con Inglaterra, la corrupción y la evasión de impuestos contribuían al deterioro de las finanzas. Las instituciones político-administrativas permanecían casi inamovibles desde los tiempos de la Conquista. Las pestes y las epidemias habían provocado una crisis demográfica. Ante esta situación, los monarcas fortalecieron la economía española, mediante el máximo aprovechamiento de los recursos provenientes de las colonias y unificaron su administración a través de la designación de ministros más eficientes.